— No es tan difícil, solo sujétala con fuerza, apunta y…
— ¡No lo haré!
— Dijiste que harías cualquier cosa por mí.
— No me pidas hacer esto.
— Lo juraste.
— Yo…Nunca pensé que…
— No hubieras jurado conociendo tan poco de mí.
— Por favor, no.
— ¡Hazlo! Apunta y dispara, así de fácil.
— No soy una asesina.
— Qué lástima, porque yo si — Tomó el arma y se disparó sin vacilar. Escuchándose después de aquel ensordecedor sonido un grito desgarrador.